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Pensar Comunicación

Es lo que he hecho prácticamente desde que era un niño, según mi madre. En este espacio he ubicado todo mi pensamiento comunicacional, tanto académico como literario, que no he publicado de forma impresa todavía; y sinsabores para mis alumnos.

19 Marzo 2011

La ideología nuestra de cada día

 

29 de julio de 1992

La ideología nuestra de cada día *

Por: Héctor Sepúlveda

Se me ocurre que hablar de ideología es como hablar del Espiritu Santo : todo el mundo lo menciona pero pocos saben de lo que realmente se trata. Precisamente estas notas van en esa tónica; tratar de inmiscuirme en ese laberinto de la ideología a la que han finado tantas veces.
Cuando el francés Destut de Tracy inventó el término a finales del siglo 18 probablemente no se imaginó nunca que su concepto pariera tantas páginas tan contradictorias. En aquel momento el francés no quiso implicar otra cosa con su concepto que el estudio de las ideas o ‘ciencia de las ideas". Sin embargo, es en Platón en donde encontramos la génesis de la cuestión , cuando planteaba que la perfección de las cosas estaba en las ideas y no en la realidad.

Napoleón llamó ideólogos a sus enemigos políticos dentro de la misma Francia posrevolucionaria. Implicaba el Emperador que sus adversarios estaban más enajenados que él de la realidad . Así empezaba el uso peyorativo del término.

Marx, luego, en el siglo 19, se encarga de darle otro giro a la polémica., en cierto sentido con más profundidad. Tenía 28 años cuando termina de escribir La ideología alemana. Georg Luckacs, entre otros, ha dicho que dicha obra del pensador alemán no era una madura si se compara con las demás. De hecho, el mismo Engels dijo en cierta ocasión que tanto él como Marx habían destinado la obra, una vez escrita a la "crítica roedora de los ratones ". Quizás esto fue razón suficiente para que la obra saliera a la luz casi cincuenta años después de la muerte de Marx., o sea, en los años 30 de nuestro siglo. Lo cierto es que en dicha obra, Marx adjudica características negativas al concepto y plantea que el mismo es una "falsa conciencia" de la realidad que la clase dominante , en el modo de producción capitalista, impone a las clases trabajadoras.
De manera que hasta aquí el debate sobre la ideología se centra, como hemos visto, en la concepción sobre la realidad. Este enfoque marxista y a veces marxiano del concepto es el que dividirá el pensamiento social a partir del siglo 19 hasta prácticamente finales de los años 70 de nuestro siglo.

Marx va a contraponer el pensamiento ideológico que proviene del idealista al pensamiento materialista o ciéntífico que a su vez emana del pensamiento utópico. De manera que para el joven Marx, la producción epistemológica de la filosofía de la Alemania del siglo pasado era una de tipo ideológica y reaccionaria que solo se preocupaba por interpretar la realidad y no de transformarla como él decía debía ser.

Tenemos entonces que para Marx el pensamiento ideológico se encarga de mantener el estado de situación conforme a las clases que ostentan el poder. Lo hacen falseando la realidad y acomodándola a su modo o construyendo una interpretaciòn " ad hoc" de la misma . El aparato jurídico-político , educativo y religioso es parte de esa "superestructura" ideológica que, según Marx, sostiene la estructura económica del modo de producción capitalista. Frente a esto, como decíamos hace unos momentos, Marx plantea el pensamiento materialista dialéctico mediante el cual sostiene que es la realidad la que determina la conciencia de los hombres y no al revés, como planteaba la dialéctica platónica y hegeliana. Es decir, la dialéctica marxista no es otra cosa que plantear una tesis, estudiar y cuestionar todos sus ángulos y facetas, incluso sus contradicciones o antítesis y luego de tal proceso producir una síntesis o una idea nueva y mejor. Mediante el pensamiento materialista el hombre ve en la acción social el principio y fin de las cosas . Lo contrario al idealista que sostiene que siempre hay una fuerza mayor suprahumana o providencial que ordena el universo. o la sociedad. (De ahí la famosa "mano invisible" de Adam Smith ). Esto fue precisamente lo que ocupó la vida de Marx siempre : el estudio profundo del capitalismo desde su cuna la Inglaterra del siglo 19 , el descubrimiento de sus contradicciones y el planteaminento de una alternativa mejor; el socialismo cintífico.

Esta visión de Marx ha sido interpretada de diversas maneras, desde entonces, y ha suscitado un debate muy intenso entre "marxistas, marxólogos y marxianos" como decía Ludovico Silva en Venezuela. Sin embargo, muchas veces contradictorio y dañino a la mejor interpretación de la realidad social. De toda esta producción se recuerda a los pensadores nucleados en la Escuela de Francfurt de la Alemania de la posguerra. Fugitivos todos del terror nazi, diseminaron su pensamiento por Europa y América y su inluencia todavía permea el pensamiento social y comunicológico, aunque en menos cuantía que hace veinte años. Su planteamiento medular no es otro que la todopoderosa ideología del sistema de producción capitalista , que de forma "unidimensional"- al decir, de Marcuse - controla y somete a las masas trabajadoras a sus designios de clase. Para dichos pensadores no había ninguna alternativa de mejorar su standard de vida dentro del sistema capitalista. Por tanto, no había otra salida que dirigirlos a volcar el sistema "patas arriba" y construir un nuevo sistema basado en la planificación ciéntífica de las riquezas erradicando la ideología que subyace en el sistema de clases.

Sin embargo, antes de la fama de la Escuela de Francfurt se produjeron algunos trabajos teóricos que se mantuvieron en cierto sentido dormidos o quiza pasaron desapercibidos en todo este debate sobre la ideología. Uno de estos es la obra de 1929, Ideología y Utopía de Karl Mannheim. Este autor, quizá porque fue un renegado del marxismo no se le ha dado la importancia que su pensamiento merece, precisamente en lo que a tales conceptos se refiere. En su obra cumbre, Mannheim resalta la importancia de los dos tipos de pensamiento para la sociología del conocimiento. Llega a plantear la diversidad polisémica del concepto ideología y su relación y contradicción con el de la utopía. Me parece que dicha obra es importante por dos razones: En primer lugar, es quizás la primera obra sobre el pensamiento social que se atreve a romper los moldes del recetario marxista tradicional sin caer en lo superficial y , en segundo lugar, intenta ubicar el pensamiento utópico y el ideológico como las dos caras de la misma moneda. Es decir, como producto social del hombre.

Resulta curioso que la producción teórica de lo que se ha llamado la segunda generación francfurtiana como que hace un acopio del trabajo de Mannheim y se lanza a reflexionar y en cierto sentido a revisar todo el trabajo teórico de la primera. Esto lo vemos bastante claro en los trabajos de Raymond Williams (1981) y en los de Jurgen Habermas (1984). El primero, en su trabajo sobre Sociología de la Comunicación y del arte plantea que el quehacer cultural del hombre es producto tanto de esa concepción idealista como materialista del mismo hombre, y por tanto no debe verse como visiones contradictorias sino complementarias, o por lo menos, integrativas.

Otro autor que recién ha sido descubierto a pesar de que su producción también surgió en los años 20 ha sido Antonio Gramsci. Este, al contrario de Mannheim, no fue un renegado del marxismo sino quizás el interpretador más brillante de todos los que tuvo el pensador alemán. Sus Cuadernos de la cárcel son quizás el legado marxista más importante de nuestra época. En Gramsci, el debate sobre la ideología reviste aspectos muy importantes en nuestra sociedad moderna. El establece que no se trata de "la bota sobre la cucaracha " - como decía Martín Barbero - tal y como planteaban los de Francfurt, sino de una hegemonía que se establece por unas clases con el consentimiento de otras. Y que dicha hegemonía se construye y deconstruye cotidianamente y, precisamente, más en el campo ideológico que en otro renglón. Por tanto el terreno ideológico es uno muy fértil para que las masas impulsen cambios en la estructura de poder en la sociedad. En otras palabras, lo que se establece es una especie de negociación entre las clases hegemónicas en el terreno ideológico por prevalecer .

Es en este sentido que pensamos la comunicación. Es decir, como una utopía - al decir de Habermas- pero que se dá como una negociación en el terreno ideológico entre las clases hegemónicas y populares por prevalecer. O mejor, una negociación entre la producción y el consumo de los productos culturales de la comunicación.

Por todo lo anterior, es mejor decir que la penetración ideológica no es sólo de los medios a nosotros. Es decir, no es unidimensional, sino bidimensional o, mejor transdimensional en el mejor sentido de lo que significa una negociación. Claro, no somos incautos. El poder es en íltima instancia lo que va a decidir hasta que grado lo popular penetra a lo hegemónico. Sin embargo, esto siempre lo dictará el criterio mercantil . Esto es , si lo popular gusta y se vende, será lo que prevalecerá sobre la oferta hegemónica y viceversa.

Conclusiones

1. Si pensáramos como el joven Marx tendríamos que concluir que el pensamiento ideológico ha triunfado sobre la Utopía materialista a juzgar por lo que nos dice la realidad de los 90.
2 Sin embargo, tendríamos que concluir también que dicha utopía nunca lo fue, por lo menos en términos científicos. Sino que de lo que realmente se trataba era una ideología que cayó por sus propias características no científicas. Pues no se trata de dirigir al hombre desde arriba sino de llamarlo para compartir el gobierno y el poder con él.
3. La ideología y la utopía no son categorías reduccionistas ni contradictorias del pensamiento sino amplias y complementarias en las que se da un forcejeo de las diferentes clases en nuestra sociedad. Dicho forcejeo implica una comunicación o negociación entre los que ostentan el poder y aquellos que lo regatean.

 

Referencias

Arias, Dolores y otros (1987). Síntesis histórica de la humanidad. Madrid: Alhambra.

Mcquail, Denis (1991) Introducción a la comunicación de masas. Barcelona. Paidós.)

Mannheim, Karl (1966), Ideología y utopía. Aguilar, Madrid.

Marx, Carlos y Federico Engels. (1974) Ideología alemana, Tesis sobre Feuerbach, Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana. Cultura popular. México.

Sarup, Madan . ( 1978 ) Marxism and Education Routledge & Kegan Paul. London

Silva, Ludovico (1976) Anti-manual para marxistas, marxólogos y marxianos. Monte Avila, Caracas

Silva, Ludovico. (1981). Teoría y práctica de la ideología Nuestro Tiempo. México

*Ponencia presentada en el II Congreso de la Asociación Latinoamericana de Estudiantes de Comunicación Social en el CORA de la UPR el 29 julio de 1992.

 

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Mi nombre literario es Héctor Torriente. Soy esencialmente poeta, narrador y ensayista. Me gano la vida con mi nombre de pila como catedrático de la Universidad de Puerto Rico y como tal he publicado dos libros de ensayos sobre críticas y utopías de la Comunicación. Me gusta la comunicación como disciplina del saber, precisamente porque la literatura es comunicación. Ambas son mis mayores pasiones. Si deseas alguno de mis libros, incluso de los que he publicado en forma impresa, contáctame en amigos y te lo puedo proveer.

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