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La Coctelera

Pensar Comunicación

Es lo que he hecho prácticamente desde que era un niño, según mi madre. En este espacio he ubicado todo mi pensamiento comunicacional, tanto académico como literario, que no he publicado de forma impresa todavía; y sinsabores para mis alumnos.

12 Noviembre 2009

"A veces llegan cartas..."

A raíz de un acontecimiento insolito que ha ocurrido en Puerto Rico hace una semana, y de las reacciones al mismo mucho más insólitas, una colega querida me ha enviado sus pensamientos sobre el hecho y a dichas reacciones. Tengo un terrible defecto; gusto de compartir, sin que nadie me lo pida, lo que amo y disfruto en lo que respecta  aquello que me suscite los sentimientos más profundos de humanismo y de arte.  La carta que sigue, es portadora de todo ello. Que la disfruten. Hacen falta más mujeres como ésta en nuestro país. Bella, te quiero y te admiro.

Querido; aqui te envio mi despotrique.

 Casualmente leí un primer comentario a la noticia de la donación por parte del médico Eduardo Ibarra de unos terrenos. Y digo casualmente y digo la verdad. Intentando tener más información a una nota de prensa demasiado breve; claro, no hubo puñaladas, ni corrió la sangre, ni ningún cuñando disparó a la hijastra, ni hubo tragedias, de estas nuestras de cada día que cada día vemos con mayor indiferencia, que merecieran mas allá de 3 párrafos (una de las posibles causas a la des-sensibilización de la que voy a hablar en esta nota que pretende ser una manera de canalizar mi frustración, mi dolor y mi indignación ante lo que he leído).

 Primero son los comentarios de la gente acerca de los dominicanos: nuestros hermanos caribeños, nuestros  parientes raciales, históricos, culturales;  nuestros vecinos, separados por 20 minutos de mar!: para nosotros, camino a una vacaciones baratas que pagamos con dolares arrebatados a la dignidad; para ellos camino a una suerte comprometida con el dolor, una esperanza arrebatada a la realidad...

Se les llama: gentuza, monos, vagos, vividores, asquerosos, desgraciados, embusteros...y tantos otros descalificativos e insultos que me niego a repetir. Desprecio racial por parte de puertorriqueños, igualmente mulatos, mestizos, mezclados bajo un sustrato de intensa africanidad!!!! Es increíble. Eso se puede entender de un estadounidense, cuyos antepasados ingleses sonaron con un país blanco para gente blanca (aunque cause y provoque el mismo desprecio al planteamiento), pero de un boricua!, si a la mas blanquísima guaynabita le rascan un poco la piel, le sale la abuela  "escondía en la cocina, por esj negra de a velda".

Si esos comentarios acerca de la vagancia y la vividera de los dominicanos, los hubiera escrito un cubano, para quienes el orgullo va por delante de la tentación de "vivir del cuento mongo", seria igual de deleznable, pero  al menos le podríamos reconocer cierta altura moral e histórica. Pero nosotros, que abrazamos tanto la jaiberia!!!!, que la defendemos hasta comprometer nuestra integridad física, cangear la inteligencia y resolver nuestro destino nacional!!!! Me parece increíble. Que falta de introspección y cuanta poca vergüenza!

Por otro lado, aun contemplando la posibilidad de que fuera cierto y tuviésemos crédito histórico para juzgar y condenar todo lo que se ha juzgado y condenado con tanta contundencia, me pregunto: donde está la caridad, la compasión, la solidaridad que tanto alardea este país tomado por los fundamentalistas religiosos? En donde ubicamos el amor al necesitado, al infeliz, al "hermano pequeño" del que hablaba Cristo? (el verdadero para quienes creen en él, el simbólico para quienes creemos en la idea). O es que alguien piensa que una mujer, por ejemplo, que se ata su bebe a la teta y, con lo puesto y poco mas, se lanza en la madrugada a sortear el mar, el destino y la suerte, lo hace por "espíritu aventurero y vividora? O que el hombre que ve partir a su mujer y su hijo, o que le acompaña en esa lotería, que tiene más números  a nombre de muerte que de la vida, lo hace por vago y listo? En qué momento esa gente que se ha expresado, por que causas, justificada por que   experiencia, empezó a pensar así? O donde estaban que no los sabia, o donde estaba yo que no contaba con que en mi país: mestizo, salvaje casi, jaiba, medio descalzo y analfabeto hasta hace dos días, hubiese gente pensando de esa terriblemente dolorosa manera?

 

He buscado unos versos de Julia de Burgos que no recordaba con exactitud:

 Dícenme que mi abuelo fue el esclavo
por quien el amo dio treinta monedas.
Ay ay ay, que el esclavo fue mi abuelo
es mi pena, es mi pena.
Si hubiera sido el amo,
sería mi vergüenza;
que en los hombres, igual que en las naciones,
si el ser el siervo es no tener derechos,
el ser el amo es no tener conciencia

 

Recuerdo también una palabras bíblicas: que sea depositarioa mi alma de la injusticia y no del cometerla, que es lo mismo que decía, en tono más "popular" mi padre querido: "es mejor quedar como pendejo que como hijo de puta".

Pero eso no es lo peor, aunque en sí mismo es motivo para meterse debajo de la cama y esperar...o largarse a un desierto de hielo o arena, en donde el ser humano más próximo este inalcanzable a la voz y al tacto; o, por el contrario, correr y abrazarse a quien amas y pedir que la muerte llegue con la inmediatez y la contundencia necesarias para que ese abrazo pueda borrar la angustia de lo que se ha recién conocido...

Lo más doloroso es comprobar que el "dark side" arroja sus sombras sobre personas y personitas (como diría el eterno Benedetti) que deberían estar por encima de la majadera desconfianza en la humanidad. Siempre he sostenido que el verdadero peligro de la maldad no radica en el daño que te hace, sino en que te "obliga" a hacer; no en el dolor, la herida o la amputación de la inocencia que te asalta un dia y ya para siempre, sino en las heridas, los dolores o las manifestaciones de desconfianza que incorporas a tus actos y arrojas a los demás. Es doloroso y triste escuchar como tanta gente se ha expresado respecto al médico, quien lleva mas años en puerto Rico que en su país natal, por lo que ha sabido y que ha dado tantas pruebas de su compromiso social e ideológico con nuestra terrible realidad. Eso, viniendo de una persona que ejerce una profesión  tan prestigiada (tal vez la mas) y con tantas posibilidades de riqueza y enajenación (incluso, justificadas por la naturaleza misma de su carrera), me parece más que un acto heroico, casi un milagro y un rayo de esperanza. Yo he conocido médicos que han deambulado por el mundo casi "con lo puesto", olvidando hasta comer y  dormir, en  favor de una labor ministerial que ocupa todas las horas de la existencia; médicos que jamás han visto su profesión como un camino hacia la riqueza, la fama o el protagonismo, sino como una labor mesiánica, samaritana, de absoluta entrega. Conocí y conviví (de la manera en que me lo permitió) a un medico que fue capaz, muchas veces, de caminar varios kilómetros en medio de un desierto terriblemente hostil, para cargar en su brazos a un anciano, acurrucarlo, y acompañarlo  a morir. Lo he visto en medio de la madrugada llorar de impotencia por no poder hacer más, después de haber hecho muchísimo más que lo que hacen todos los médicos juntos de cualquier hospital importante.  Porque es que, como él decía. "hay tanto y tanto por hacer siempre, que parece que el diablo te burla y por cada uno que atiendes el toca a diez....". Lo he sabido, además, esperar neciamente horas y horas frente al a puerta de un hospital para reclamar la donación de sabanas destinadas a la basura y repartirlas entre sus amistades para lavarlas, desinfectarlas y "suavizarlas". Lo he visto doblarlas luego con un inmenso amor y entregárselas a su gente del Aiyun. Eso, solo a manera de ejemplo. Y cada uno, como dice Hector, hace lo que puede o debe desde su trinchera.  Este médico mexicano-puertorriqueño (me jode lo de la acentuación de su nacionalidad, como si la bondad o la maldad dependieran de una bandera o un certificado de nacimiento) ha tenido un gesto que hay que aceptar con generosidad porque hay que ser noble para dar y para recibir. La desconfianza, el presuponer agendas escondidas o segundas intenciones, el sospechar de un beneficio particular enmascarado de bondad, el pensar que esa donación es un alarde de poder, el expresar recelo y hasta burla ante su gesto humanitario desvela que nuestro país ha sufrido una profunda laceración en su sensibilidad y un irreparable ataque a los valores cristianos (en el más noble sentido de la palabra, y desvinculado de la pandereta fundamentalista mariana y protestante). De un adorable compañero de trabajo aprendí una lección académico- existencial. Harry Nieves me dijo un día, después de confesarme un secreto personal dolorosísimo, que creyera siempre en lo que los estudiantes me dijeran; es mejor, me dijo, tragarse 99 mentiras y ser justo con uno que diga la verdad, darle la oportunidad que puede ser la diferencia entre su hundimiento o su salvación. Y así lo hago. Si mienten, ellos con ellos mismos se acuestan y si no les remuerde la conciencia, en la des-sensibilización que les carcome el alma cada día llevan su castigo. Yo prefiero creer que Eduardo Ibarra, mis estudiantes, mis hijos, mis amigos, la gente que amo y me ama, me dicen la verdad. Porque, supongamos por un segundo que, en este caso, el gesto realmente es de entrega y desprendimiento: pueden, estas personas que desconfían de su transparencia, imaginar, por un instante, el profundo dolor, el desgarro, el  llanto desgarrador que debe aflorar en el alma de esta persona, de su familia, de quienes lo conocen. Esa condena me parece inmerecida: tanto para él como para quienes la esgrimen. No hagamos de verdugos sin la prueba de culpabilidad! Eso de afilar la navaja de la guillotina constantemente en espera de una cabeza, me perece un gesto que este pueblo no merece, sobretodo habiendo tantas cabezas de culpables exhibiendo su maldad impunemente. Ver enemigos por doquier, incluso en los actos estéticamente puros, es una deformación que no merece este país, ni mucho menos merecen las personas que se van formando y en cuyas manos va a recaer el relevo de esta sociedad tan corrompida. No puede enfrentarse ese reto y esa responsabilidad con tanta hostilidad, cinismo y desconfianza. Tal vez porque he tenido a mi alrededor siempre mucha más gente buena que mala, tal vez  porque insisto, tenaz o neciamente, en descartar la desesperanza como opción, quizás porque pertenezco a una generación  que tuvo el honor de tener algunos maestros que fueron  referentes de un norte honesto, incorruptible y tenaz, o quizás porque mi personal mecanismo de defensa es "defender la  alegría" a toda costa, me ha revolcado el corazón la reacción de mucha gente buena, valiosa e informada: simplemente, no se lo merecen, no nos lo merecemos....Yo, al menos, reclamo para  mi el derecho a no merecerlo y a procurar, para mi higiene mental, un pais mas limpio de espiritu y de palabra...

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Mi nombre literario es Héctor Torriente. Soy esencialmente poeta, narrador y ensayista. Me gano la vida con mi nombre de pila como catedrático de la Universidad de Puerto Rico y como tal he publicado dos libros de ensayos sobre críticas y utopías de la Comunicación. Me gusta la comunicación como disciplina del saber, precisamente porque la literatura es comunicación. Ambas son mis mayores pasiones. Si deseas alguno de mis libros, incluso de los que he publicado en forma impresa, contáctame en amigos y te lo puedo proveer.

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