Están tumbando la puerta
El 27 de marzo de los corrientes el gobierno de los EEUU en Puerto Rico- léase gobierno federal- citó a una conferencia de prensa para leer un pliego de acusaciones al gobernador colonial de turno, Acevedo Vilá, como producto de una investigación criminal en su contra por dicha agencia y que le ocupara un poco más de dos años. La investigación se centró en la pasada campaña que desarrolló el Sr. Acevedo cuando corrió para el cargo de Comisionado Residente en Washingto; posición que está bajo la jurisdicción del gobierno estadounidense, y por tanto también, su supervisión y fiscalización.
Según el pliego de acusaciones, que escuché a través de la radio comercial, al Sr. Acevedo Vilá se le acusa más por no rendir informes sobre recaudos de su campaña para el puesto mencionado al Servicio de Rentas Internas de ese país (IRS, por sus siglas en inglés) -léase su secretaría de hacienda- que por malversación de fondos. Aunque de lo segundo también se le acusa en dicho pliego, es más por lo primero que por lo segundo. Se refiere, claro a fondos o dinero del erario o tesoro federal y no del ídem puertorriqueño. Entonces, me parece que en todo esto, según mí pensar, hay al menos dos mensajes que nos envían los federales a los puertorriqueños y otro que debemos todos nosotros aprehender de una vez y por todas.
El primer mensaje que nos envían los amos es que para su gobierno interventor en PR evadir contribuciones es peor delito que asesinar a un anciano excombatiente independentista, que vive retirado en su hogar con su esposa y su perro. También es peor delito que robarse una pensión emanada de las contribuciones del pueblo o permitir el robo de dichas contribuciones mediante otras tretas y trampas, como hiciera la última administración anexionista de hace nueve años.
El segundo mensaje que nos envían los federales es que nos están restrayando su prejuicio en nuestra cara y no nos percatamos o no lo queremos ver. Pues en lugar de operar el asunto con toda la diplomacia posible- según un abogado ideólogo de la estadoidad para Puerto Rico- y como lo hacen cuando se trata de encausar a uno de ellos mismos (como son los casos recientes de los gobernadores de New Jersey y de Nueva York y sus renuncias por escádalos que, no resultan lo mismo pero es igual), se sienten obligados a mostrar su complejo de superioridad imperialista mediante su "Show of Force" o su despliegue de autoridad dominante en el país.
El tercer mensaje que todos los puertorriqueños debemos aprender de una buena y última vez-por lo menos aquellos puertorriqueños que afirmamos nuestra identidad cultural- es que los federales son los que deciden y siempre han decidido las elecciones en este país. Si leyéramos a Albizu Campos con más regularidad lo entenderíamos clarito: "...La lucha electoral es una farsa periódica para mantener dividida a la familia puertorriqueña". Los estadoistas no lo tienen que aprender porque lo saben y lo aceptan sin condiciones, porque su familia es la nación estadounidense. Hoy Fortuño (el candidato estadoísta para gobernador en este año electoral) y sus amigos del Banker´s Club deben estar de fiesta ante la debacle de su principal contrincante.
Hace tiempo los federales nos están tocando a la puerta. Desde que emboscaron y asesinaron a un hermano puertorriqueño y no pudimos hacer nada para cobrarles. Hoy las palabras de Betances- escribo en su natalicio- retumban en mis oidos; "Qué hacen los puertorriqueños que no se revelan".