Armand Mattelart. Volver a Borinquen: “La tierra de los coquíes”.
“El común denominador de los trabajos históricos y de los que versan sobre la cultura contemporánea radica en que ambos se procede a una suerte de…<culturología externa>…Pero este registro, capaz de sacar, a la vez, lo mejor de la etnografía y la literatura realista, no constituye nunca un fin en sí mismo, ni una apuesta por la descripción exhaustiva o por la mera puesta en evidencia de las coherencias en las vivencias, sino que intenta desarrollar un interrogante sobre las relaciones de poder, los mecanismos de resistencia y la capacidad de producir otras representaciones del orden social legítimo”.
Matelart y Neveu (2002), 36-37.
Hace alrededor de 30 años el comunicólogo Armand Mattelart visitó Puerto Rico. Nos enteramos a través de una entrevista que le hiciera entonces el gran periodista, Ramón Arbona (rip), para el semanario Claridad, allá para mediados de los 70´s. Este año nos visita nuevamente para ofrecer una conferencia magistral e invitado por la Universidad de Puerto Rico en Bayamón, con motivo de la celebración de la IV Jornada José Rafael Echevarría, que lleva a cabo dicha institución a comienzos de marzo.
Lo conocí personalmente en La habana allá para la primavera del 1992, con motivo de un Diálogo de Altos Estudios, que celebraba por aquellos tiempos la Facultad de Periodismo de la universidad de la capital cubana. Yo era el único puertorriqueño en aquel Diálogo, y me sentía como cucaracha en baile de gallinas por tener que dialogar con una pareja (Mattelart y su compañera,), que me llevaban un mundo en erudición.. Aún así no recuerdo haber tenido jamás unas conversaciones tan profundas y tan sencillas con colegas tan amables.
De origen belga se nacionaliza francés al contraer nupcias con su compañera sentimental e intelectual, Michele. A comienzos de los 60´s, viaja a Chile por invitación de la Universidad Católica de ese país, a hacer investigaciones sociológicas y como experto en estudios de población o demografía. Elige este país por su estabilidad y su estructura académica, pero allí se rebela contra los modelos de planificación familiar que estaban aplicando fundaciones como la Ford o la Rockefeller. Esto le lleva a reflexionar sobre las estrategias de comunicación para difundir la innovación, y desde la demografía se va aproximando a la comunicación. Luego se desliga de la institución católica para fundar el Centro de Estudios de la Realidad Nacional que dirige Jacques Chonchol, después ministro de Agricultura con Salvador Allende.
En 1972, junto a Ariel Dorffman, publica el libro Para leer el pato Donald, que se convierte casi en un best-seller y que es censurado en EEUU, con múltiples ediciones y traducciones, pasa a ser la colección de ensayos de mayor venta en Iberoamérica en los años 70. Luego, le siguen otros títulos sobre el poder transnacional de las multinacionales y la cultura de masas.. Cuando nos visita fue después que tuviera que salir de Chile expulsado por el pinochetazo de aquel sangriento 11 de septiembre de 1973. Precisamente, el libro sale a la luz a poco más de un año de la asunción al poder de la Unidad Popular, con Salvador Allende a la cabeza. Una vez en Francia es guionista de uno de los mejores documentales que se haya filmado sobre aquel fatídico golpe a la Unidad Popular y al proceso chileno; La espiral (1974) .
Pero no pareció Mattelart que arribaba a un país tan diferente del que abandonara entonces. Alrededor de un año después de su partida de nuestra patria, se repetía aquí una especie de pinochetazo petit: Romero Barceló mandaba a “dar un escarmiento”a dos jovencitos independentistas a quienes la policía asesina después que ellos pidieran perdón de rodillas. De manera que, si en algo se parecen nuestros países, no es en otra cosa que en la abundante clonación de políticos canallas.
La importancia de aquel famoso texto inaugural fue, a mi parecer, por lo menos dual: comenzó el debate sobre una nueva mirada a la ideología y su manifestación mediática desde la perspectiva marxista, y emprendió el desenmarañamiento del aparente ingenuo mundo de Disney. Varios años después yo mismo visitaría ese mundo, como todo padre trabajador que se endeuda, para que mis dos infantes de entonces palparan de cerca aquellos personajes que inundaban su cotidianidad televisiva.
Después de aquel puntillazo teórico de nuestro autor y su colega, se suscita un “boom” sociológico en el que otros teóricos de Nuestra América se lanzaron a hacer su propia aportación sobre el asunto, pero con otros personajes de igual procedencia. Algunos títulos fueron: Superman y sus amigos del alma (1974); La última aventura del Llanero solitario (1979); y Teoría y práctica de la ideología (1971), un texto seminal sobre la verdadera etimología marxista del concepto de ideología,.
Los enamorados entonces de la Sociología cultural veíamos los fantasmas y duendes de Frankfurt alumbrándonos el camino.
Han pasado más de 30 años desde que Mattelart partió de Chile, pero nunca estuvo ausente de Latinoamérica. La proliferación de sus textos demanda ser obligada en nuestras facultades de Comunicación, aunque, lamentablemente, no lo sea. Entre otras cosas, aquellos enseñan a repensar la aparente paranoia orwelliana. No sólo nos vigilan y asedian las corporaciones mediáticas desde sus inofensivos aparatos domésticos, sino que también hay “agresión desde el espacio”, mediante la administración y supervisión de los satélites de transmisiones que ubican la América Latina en la encrucijada telemática (1983).
La cultura no es sólo las formas que tiene el ser humano de construir, ordenar, preservar y disfrutar las estéticas de su mundo, sino que se debe mirar también como empresa multinacional( 1974), léase sus vínculos y entramados con la anticultura de la guerra, la fabricación de armamentos y sus principales aliados.
En los procesos de la comunicación masiva se nos demanda estar alertas para no caer en el engaño ni en la manipulación seductora de sus textos y sí descubrir a tiempo su verticalidad para denunciarla y enjuiciarla junto a sus cómplices en el proceso de liberación (1975).
Su primer texto en francés, una vez regresa a Francia y se establece, después de algunos problemas económicos, es Pensar sobre los medios (1987). En este texto, junto a su compañera Michele, pretende reencontrar sus raíces europeas y se lanza a discurrir y aplicar el pensamiento de los más connotados pensadores del viejo mundo al campo de la Comunicación y su diversidad epistemológica.
El comunicólogo que busca entender a perfección el sistema capitalista de producción y sus manifestaciones mediáticas, sus tramas y sus intenciones transnacionales no puede prescindir de la investigación y análisis de La internacional publicitaria (1989).
La agenda tecno-global de las corporaciones mediáticas se discuten a la saciedad en La comunición-mundo. Historia de las ideas y de las estrategias (1993). Un texto heterodoxo, tanto en forma como en cotenido en el que nuestro autor, además, abre a discusión erudita y polemiza -una vez más- el origen de lo global y tecnológico en Comunicación y sus metamorfosis, máscaras y protagonistas principales a través de la historia.
La comunicación es y será una práctica teórica, léase acciones e interacciones con la realidad que se pueden explicar mediante códigos simbólicos. De ahí que es fundamental el estudio de la Historia de las teorías de la comunicación (1997) para descubrir sus orígenes, autores, hibrideces, convergencias, contradicciones, rupturas y transformaciones o metarmorfosis. En La invención de la Comunicación (1995), el análisis profundo de su economía política no nos deja otra interpretación que plantear sus grandes relaciones con los saberes filosóficos, matemáticos, científicos y la ingeniería, y éstos con el capital corporativo y desarrollista desde sus orígenes.
El análisis de la industria cultural de los 60´s, se actualiza en La mundialización de la comunicación (1996). No ya en la corriente de la palabra comodín de “globalización”, sino mediante la tradición europea de contar la historia y sus procesos como han sido, aunque nos disguste, y no como se quieren contar.
En la Historia de la utopía planetaria (2000), encontramos la verdadera trayectoria del origen y búsqueda de la utopía y el sueño de la unicidad global como continuo hacer del hombre desde los antiguos griegos hasta la poética actual. Es un extraordinario trabajo erudito de investigación y reflexión sobre las identidades culturales, sus mundialistas más emblemáticos y sus sueños utopistas que nos invitan al mutuo entendimiento y convivencia.
En Los Cultural Studies. Hacia una domesticación del pensamiento salvaje. (2002), junto a Eric Neveu, nuestro autor transita por los postulados centrales de los llamados estudios culturales a través de las distintas etapas del Centro de investigaciones de Birmingham, Inglaterra. “Y entre las múltiples opciones que pudieron haber elegido para narrar esta historia…lo hacen abriendo caminos: dibujando mapas, provocando la discusión desde las ausencias y desvíos. Más que una síntesis o un manual de los Birmingham, hay aquí una apelación a repensar uno de los campos de debate más ricos de las ciencias sociales contemporáneas, y de la comunicación en particular”.
Diversidad cultural y mundialización de, 2006, es su texto más reciente. Por tanto en él se siente comprometido y nos convoca a debatir los problemas teóricos de hoy; la ilusión de la sociedad de la información y los saberes; la aparente apertura y consolidación de la noción de democracia a partir de las nuevas tecnologías, el desafío del respeto a la diversidad cultural y la agenda globaliadicta de los países que hegemonizan la economía a nivel mundial.
La trayectoria de nuestro autor ha sido prolífera y abarcadora. No disponemos de espacio suficiente para reseñar sus comparecencias a innumerables congresos, a diversas universidades de Nuestra América y el mundo, ni siquiera a poder comentar toda su obra, porque sencillamente no la conocemos toda. Hoy, llegado a los 70 años, lo podemos ver teorizando y polemizando sobre las nuevas tecnologías y la sociedad de la información, desde estos mismos espacios tecnológicos como You Tube e Infoamerica. Com, del que se desmpeña como jefe científico. Su constante trabajo y producción ha hecho de aquel eslogan Bourdiano de hacer del trabajo intelectual una realidad combativa y militante al servicio de la acción y la utopía social,
Es posible que el marco conceptual marxista que nuestro autor nunca ha abandonado- como tantos otros- lo haya alejado de mucho más lectoría de la que debería tener. Pero mucho más cierto es que los discípulos que ha desarrollado lo seguimos como a un verdadero Maestro. Conservo y exhibo con mucho cariño, dos de los libros que me ha dedicado. Uno de ellos apuntó: “Para mi colega…de la Tierra de los Coquíes”.
Nuevamente, Bienvenido a Borinquen, Colega y Compañero.
* El autor es Catedrático de la Escuela de Comunicación de la UPR.