Después de los cincuenta
_________________________________
Después de los cincuenta
se alucina carabelas
cruzando el aposento
o emboscando los caminos;
amazonas desnudas
en corceles blancos
que miran y pasan.
que pasan y huyen
cuando se miran.
Se oyen las voces viejas
de cadáveres vivos
que repiten advertencias
de las primeras luces
y las primeras sombras.
La traición,
no parece un invento
de los odiadores de Sócrates,
o artificio de Judas o Brutus,
ni menos de la ficción de Dante,
sino algo novel e inusitado.
Y no se sale apenas
sólo cuando algún amigo invita
a comer y beber utopías
de retórica cristalera.
Y los labios y cuerpos que consumimos
se han perdido en la inmensa cola
de papeles y gente sin rostro del pasado.
Y cuando se vuelve a casa
encontramos la soledad desnuda
tendida sobre el diván,
con un libro cubriéndole la cara…