1992- Sobre desgracias y medios de comunicación
A propósito de mis cavilaciones de fin de año y de un rebusque entre mis escritos viejos, he aquí uno que he rescatado de uno de mis discos duros que ya no utilizo, y que viene al tiro, según la desgracia política del país del año que acaba de culminar y la que aparentemente se repetirá, precisamente por la misma cusa, es decir, por el mismo desgraciado personaje.
Pensar Comunicación - Dic. 1992
1992: Sobre desgracias y medios de comunicación
Si recordamos, este año que está por pasar a la historia comenzó con la desgracia del Día de Reyes. En la misma muchos puertorriqueños perdieron su vida a causa de aquellas lluvias infames y la mala planificación del país. Siempre pareció que los medios tuvieron su cuota de responsabilidad en esta desgracia ya que nadie recuerda que difundieran mensajes de aviso o de prevensión sobre el fenómeno. Sin embargo sí se recuerda la presencia de la radio durante la desgracia, como siempre , aunque esta vez resultó un poco tardía.
No obstante todo pareció echarse al saco del olvido una vez la campaña electoral avasalló los medios. No hubo para nadie. Una vez más el proceso electoral se convirtió en el dios cuatrienal de los puertorriqueños. Las encuestas fueron la orden del día. No se recuerda quizás unas elecciones más encuestadas que las que acaban de pasar . Todos los medios lo hicieron, incluso los periódicos y emisoras de radio regionales. Y claro, hubo unas mejores que otras. La radio nos trajo infinidad de encuestas interpersonales e interactivas las cuales no sólo daban oportunidad al escuha de emitir su preferencia sobre su candidato sino también de enjuiciarlo públicamente.
Por otro lado, las encuestas que hicieron la TV y los periòdicos de circulación general acertaron en gran medida. Quizás debido al ingrediente de asociarse al elemento foráneo o esa firma de “allá” que aparentemente no está contaminada con nuestras querencias y prejuicios.
La gran ganadora de todo este proceso resultó ser la publicidad. A pesar de que tuvo quien la atacara por el “asunto Franco” , nadie , aparentemente se llamó a engaño. La gente siguiò consumiendo los anuncios políticos casi de la misma manera que los de cervezas. Quizás por ello también creyó que hay productos buenos y malos.que la publicidad en nuestro sistema de libre empresa es una manera mediada de vender y que, para la publicidad, tal y como se practica en nuestros paises de compra y venta de mercancías, no parece haber diferencia significativa entre un “producto” y un candidato político. Y uno no sabe de su calidad hasta que no los compra y los consume. Nos parece que fue así que la gente leyó el producto Rosselló.
Sin embargp, a ningún analista de los muchos que tenemos hoy se le ha ocurrido poner en paralelo el suceso Rosselló con el fenómeno Muñoz de los 40. Claro está teniendo en consideración el sujeto del desarrollo de los medios.
Es decir, Muñoz “fabricó” un poco su imagen a través de de su campaña interpersonal, aparte de que no era ningún desconocido, Rosselló hoy utilizó una campaña vicaria a través del medio para desarrollar o forjarse un carisma casi similar a aquel de Muñoz joven, aunque no nos guste a muchos. por otro lado, el discurso lució ser el mismo. La emisión de unas promesas que sonaban a sueños de parte de Muñoz hacia una población muerta de hambre y de analfabetismo de nuestro país en los ´40 no comparan con las que hacia Rosselló , las cuales no sonaban tan irreales. Es decir, hablar de “Pan Tierra y Libertad” , comida para todos, un pedazo de tierra para todos, y vivienda para todos, sonaba en aquel tiempo algo quijotesco y de ensoñación. Sin embargo, la gente, jamás se cuestionó cómo Muñoz harí a posible aquellas estrámbóticas promesas y decidió darle el beneficio de la duda depositando su confianza en el barranquiteño;
Hoy 50 años después parece que la historia se ha repetido, claro, con sus atenuantes. La gente volvió a depositar su confianza en un discurso nuevo- como lo hizo con Muñoz- sin importarle el cómo sino el qué. En honesta perspectiva histórica Rosselló no sonó nunca más irreal que Muñoz en los 40, ni mucho más Quijote.
Los medios, sobre todo la TV, fue la encargada en este caso mostrar dicha imagen. La plástica de sus anuncios políticos y la brillantez conque manejaron el color en los mismos así lo atestiguaron.
De manera que la mayoría de aquellas encuestas- lo vemos ahora- daban fé de la esperanza que tenía la gente en un cambio y en la persona que creía la más cercana a su realización. Pues Melo simbolizaba el pasado, o cuando más el estancamiento del presente, según su misma campaña. Martín, por otro lado; lo confuso o la incógnita del futuro.
Decíamos al comienzo de estos apuntes que este ha sido un año que comenzó marcado por una desdgracia. Ojalá y lo que ha sucedido en este año electoral no haya sido otra desgracia.
ady dijo
En el pasado hubo hambre física, pero hoy ¿Qué buscamos nos sea saciado? O ¿Continuámos de rodillas?... ¿Son gigantes o solo son molinos?
16 Febrero 2007 | 08:34 PM